Hola, me complace darte la bienvenida a nuestra tercera sesión. Tu constancia es un claro indicador de tu compromiso con este proceso de desarrollo y bienestar emocional.
Para iniciar, te propongo que realicemos juntos un ejercicio de respiración. Es importante recordar que el objetivo de esta práctica no es la relajación en sí misma, sino una herramienta para cultivar la atención plena, enfocándonos deliberadamente en el momento presente y en los objetivos que hemos establecido. Frecuentemente, las múltiples ocupaciones y presiones del día a día saturan la mente, provocando que, al intentar concentrarnos en una tarea, surjan innumerables pensamientos simultáneamente.
Ahora, realizaremos un ejercicio práctico. Te pido que elaboremos una lista de las estrategias que has empleado para gestionar emociones, pensamientos o sensaciones físicas que percibes como desagradables. El objetivo es identificar todas las acciones que has intentado para cambiar o solucionar las dificultades que has enfrentado.
Para facilitar este registro, podemos organizarlo de la siguiente manera:
Pensamientos o Sentimientos Dolorosos: Identifica aquellos pensamientos o emociones recurrentes que te generan malestar, dolor o intranquilidad.
Estrategias de Control: Describe qué haces habitualmente cuando experimentas esos pensamientos o sentimientos que te resultan desagradables o que te provocan ansiedad.
Eficacia a Corto Plazo (1-5): Evalúa la efectividad inmediata de estas estrategias.
Eficacia a Largo Plazo (1-5): Analiza si estas acciones han sido efectivas para tu bienestar a largo plazo.
Costo Respecto a mis Metas a 5 Años: Reflexiona sobre cómo estas estrategias impactan tus objetivos de vida. Evalúa si la manera en que gestionas tus emociones y pensamientos te acerca o te aleja de la persona que quieres ser y la vida que deseas construir.
Por favor, asigna una puntuación del 1 al 5 a la eficacia de cada estrategia, donde 1 es "Nada eficaz" y 5 es "Increíblemente eficaz".
Es crucial que observes si tus métodos se han centrado en eliminar o controlar forzosamente los pensamientos y sentimientos dolorosos. Intentar suprimir lo que nos causa dolor no suele ser una solución sostenible a largo plazo. De hecho, estos intentos de control a menudo conllevan un costo emocional y vital mayor que la experiencia dolorosa original.
Comprendo que no es agradable confrontar el dolor directamente. Sin embargo, detenerse a reconocer el desgaste que ha supuesto esta lucha interna puede ser un paso muy útil. Al hacer esta pausa, te das la oportunidad de actuar de una manera diferente, una que no implique una batalla constante contra lo que sientes o piensas, ni un repaso mental incesante de lo que "hubieras hecho" o podrías haber hecho de otra forma.
Es posible que este nuevo enfoque parezca confuso al principio. No obstante, la confusión y el "no saber" no son algo negativo; al contrario, pueden ser el punto de partida hacia una forma de vida novedosa y más flexible.
Recuerda que dentro de ti se encuentra siempre tu lugar seguro.
La terapia de duelo que estamos transitando se enfoca en aceptar aquello que no podemos cambiar —en este caso, la pérdida de tu mascota— y, al mismo tiempo, comprometernos activamente con otros aspectos valiosos de nuestra vida. Para que este proceso sea efectivo, tu confianza y tu constancia en las sesiones son fundamentales. Esto te permitirá comprobar por ti mismo si las herramientas que exploramos aquí funcionan para ti. Es natural y esperable que en este camino encontremos altibajos.
Con esto, concluimos la sesión de hoy. Ten presente que puedes recurrir a los ejercicios de respiración y visualización siempre que lo necesites. Si lo deseas, podemos mantener el contacto a través del chat bot para cualquier consulta o reflexión que surja.